Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

sábado, 11 de junio de 2011

Remontando

En 1921 nacía lo que hoy sería el actual museo Cornelio Saavedra bajo el nombre de Museo Municipal de Buenos Aires en  avenida Corrientes al 939, mayormente creado gracias al desinteresado aporte de Ricardo Zemborain quien generosamente legó todas sus colecciones artísticas e históricas para dicho fin.
Dicho museo debió ser mudado previamente  de tres locaciones antes de que, en 1941, la Comisión Interventora de Vecinos del Concejo Deliberante decidiese asentarlo definitivamente en la gran chacra que perteneció al sobrino de Cornelio Saavedra y por tanto pasó a llevar el nombre de dicho prócer. Esto provocó algunos enfrentamientos y polémicas ya que ahora las colecciones y la disposición del museo en general debían girar en torno a la personalidad de Saavedra cuando originalmente el museo buscaba exponer la historia de la ciudad de Buenos Aires desde su fundación hasta el día de hoy. En 1947 se decidió la fusión definitiva y el museo recuperó su patrimonio. Hoy, las salas tratan de aproximarnos a la vida cotidiana de la ciudad de Buenos Aires durante el siglo XIX y a los principales acontecimientos de toda índole de la época, proponiendo diversas reflexiones, invitándonos a pensar y a no olvidar. Las salas permanentes están conformadas por sus colecciones de platería, mobiliarios y objetos de arte y decorativos, peinetones y alhajas femeninas, vestimenta y costumbres y una última conformada por platería rural. También se pueden encontrar testimonios de la liberación de las colonias de Sudamérica, el proceso de la Confederación Argentina, la historia monetaria argentina con una extensa colección y una sala con infinidad de armas de uso civil y militar.
La arquitectura del lugar me había llamado la atención en mi primera visita y por lo tanto me desalentó un tanto enterarme de que originalmente esa no había sido su verdadera fachada ya que la gran casona se había construido en 1870-80 y había sido modificada para adaptarse al período correspondiente a la primera mitad del siglo XIX para adecuarla más a lo que ella albergaba en su interior. Hoy día es una gran casona en forma de U que se halla en el medio de una verde explanada en la que se pueden encontrar viejos cañones roídos por el viento y una fuente que no me extraña que esté seca, el lugar parece en constante y solitario reposo.
Pero el mobiliario inmóvil no es el único atractivo del museo ya que en él se presenta una compañía de teatro e investigación histórica que fue fundada en 1995 y que ha ido estrenado obras hasta llegar a las 17. Dichas obras se reponen constantemente y han sido reconocidas por el Fondo Nacional de las Artes  y el Instituto Nacional del teatro. Orgullosos, se atribuyen la creación de un nuevo género que combina investigación histórica, teatro y humor conformando así la comedia histórica. El museo tiene infinidad de cosas para ofrecer siempre que uno se encuentre abierto a observarlas realmente.

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